Jardín

Cistus


Variedades presentes


Entre las flores más bellas que ofrece el matorral mediterráneo, podemos incluir con razón el cistus (familia Cistaceae). Es una planta vertical, que mide una altura máxima de 1-1.5 m, con hermosas hojas en forma de lanza y vistosas flores blancas o rosadas, bastante grandes, que en muchas variedades tienen fascinantes manchas moradas en la base. Entre estos encontramos: C. ladanifer (con flores blancas), C. purpureus (con flores rosadas) y C. aguilari (con flores blancas sin manchas). Por lo general, tienen una vida muy corta, solo un día, pero por cada flor que muere, otra está lista para florecer para reemplazarla. Esto ocurre durante todo el período de floración, que se extiende de abril a julio. Para tratar mejor el cisto, en la estación cálida es aconsejable suministrarle irrigaciones moderadas, que deben reducirse en la estación fría. Sin embargo, en caso de cultivo en macetas, especialmente si es de terracota, es necesario regar Cistus con mayor asiduidad, pero sin olvidar que es una planta que muestra cierta adaptación a la sequía, mientras que el estancamiento del agua puede ser fatal para ella. El platillo siempre debe permanecer seco.

Cuidado requerido



En la naturaleza, el cistus es un arbusto robusto que se reproduce (e hibrida) con facilidad. Para cultivarlo mejor, tanto en macetas como en el jardín, el secreto es crear un hábitat lo más similar posible al que crece en la naturaleza. Específicamente, por lo tanto, es necesario ponerlo en un suelo silíceo y ligeramente ácido, bastante pobre y bien drenado. Para obtenerlo, puede mezclar el suelo universal para las plantas con flores con un porcentaje considerable de arena (el cisto, de hecho, también crece cerca del mar). El trasplante debe realizarse para plantas jóvenes al comienzo de la primavera, reemplazando el contenedor viejo por uno ligeramente más grande. En cuanto a la poda, para tener más plantas ramificadas es necesario recortar los especímenes a una edad temprana. Para los adultos, por otro lado, se realizará una poda, que puede alcanzar hasta el 50% de la planta al final de la floración. La multiplicación tiene lugar con siembra de primavera o corte semi-leñoso. Para este último, se cosechan ramas de aproximadamente 10 cm en agosto, lo que las hace enraizar a 15-16 ° C en un ambiente brillante pero protegido, en contenedores llenos de una mezcla de turba y arena, mantenidos moderadamente húmedos.

Cómo fertilizar



La fertilización adecuada del cistus es importante para asegurar el crecimiento óptimo de las hojas y flores para este arbusto. El fertilizante adecuado será un compuesto ternario (es decir, a base de nitrógeno, fósforo y potasio) en un porcentaje equilibrado, luego 10:10:10 o 5: 5: 5. La fertilización debe comenzar al final de la temporada de invierno, utilizando un producto granular de liberación lenta o incluso mejor un fertilizante orgánico, para esparcirse en el suelo y en la maceta de acuerdo con la frecuencia indicada en la etiqueta del producto. Si, en cambio, elige suministrarle al cisto un suplemento a base de líquido, puede fertilizarlo en pequeñas dosis semanalmente, diluyendo el fertilizante en el agua del riego. Esta operación debe llevarse a cabo durante la primavera y el verano, suspendiéndola en septiembre con la disminución de las temperaturas.

Cistus: exposición, enfermedades y remedios



Siendo una planta típica de los maquis mediterráneos, el cisto prefiere el calor y el sol, y teme al frío. Por lo tanto, en la estación cálida se plantará a pleno sol, mientras que con la llegada del frío tendrá que protegerse en una posición protegida, donde las temperaturas permanezcan por encima de los 5 grados. En este sentido, debe recordarse que, curiosamente, las plantas más delicadas desde el punto de vista térmico son las adultas. Otro truco es colocarlos en posiciones con buena circulación de aire. Esto es para evitar el moho gris, cuyos ataques son favorecidos por el aire estancado y un exceso de humedad alrededor de las raíces. Afortunadamente, este es uno de los pocos problemas que pueden afectar al cistus. Además de los mohos, de hecho, esta planta cuenta como enemigos solo pulgones y, a veces, insectos escamosos. Para erradicarlos puede usar un insecticida en aerosol; pero dada la toxicidad y el riesgo concreto de arruinar la floración, uno puede optar por una alternativa natural como el piretro o la pulverización preventiva periódica con una infusión de té o ortiga.