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Cómo regar la orquídea


Las orquídeas siguen un ciclo de vida particular debido a los orígenes tropicales de la planta. Estos períodos alternos de vegetación con períodos de descanso vegetativo según los cuales es necesario modificar los métodos de riego. Cuando nuestra orquídea tiene nuevos brotes, necesitamos regarla lo menos posible para evitar que se pudran. En este período, de hecho, la planta absorbe la nutrición necesaria de los bulbos viejos que mientras tanto se marchitarán. Cuando las raíces se hayan desarrollado, puede reanudar el riego de la orquídea para alentar la fortificación del nuevo bulbo. Estos se diluirán nuevamente cuando lo mismo sea bastante fuerte. Una sugerencia es rociar agua alrededor de la planta un par de veces al día, teniendo cuidado de no mojar las flores. Realice esta operación durante las horas más frescas del día.

Cómo cuidar una orquídea



Una de las cosas más importantes en el cuidado de las orquídeas es la observación. Mirar atentamente la planta le permite comprender qué fase del ciclo de vida está pasando y, en consecuencia, cómo regarla. No solo, mirando la orquídea podemos entender si está en condiciones óptimas. Debemos tener cuidado de que las hojas siempre tengan un color verde brillante y que no haya manchas, mientras que las raíces son verdes o blancas y muy gruesas. Es muy importante tratar de reproducir el hábitat original de la orquídea, por lo que lo ideal es mantenerla en las habitaciones de la casa donde se produce la mayor parte del vapor de agua, como el baño y la cocina. Si, en cambio, desea mantenerlo afuera, puede reproducir el clima ideal colocando el florero en un platillo lleno de arcilla y con poca agua. De esta manera, la planta no se sumergerá directamente en el agua, sino que se evaporará y mantendrá la planta húmeda. Tenga cuidado de no exponerlo a la luz solar directa que podría quemar sus hojas. Haz que tome luz a través de una cortina o en un lugar con sombra.

Fertilización de orquídeas



Al igual que con el riego, también es importante tener en cuenta los ciclos de vida de la planta al fertilizar la orquídea. Cuando la orquídea abandona la fase de descanso vegetativo y comienza a crear nuevos brotes, no necesita fertilización porque los nutrientes que necesita se extraen de los bulbos viejos. Cuando se hayan formado las nuevas raíces, y mientras la nueva bombilla no sea lo suficientemente resistente, se necesitará un suministro de nitrógeno para ayudar a su desarrollo. En este período, se administran a la planta 30 partes de nitrógeno, 10 partes de fósforo y 10 partes de potasio. Este equilibrio particular ayuda a la orquídea a regresar a la vegetación después del período de descanso. Durante otros períodos, las cantidades de nutrientes deben estar en partes iguales. Es posible disminuir el nitrógeno aumentando el fósforo y el potasio para tener una floración más exuberante. Debe recordarse que los fertilizantes para las orquídeas deben ser solubles en agua y que estos pueden administrarse a la planta por agua de riego o por nebulización directamente en las hojas.

Orquídea: enfermedades de la orquídea y posibles remedios



Las orquídeas, como todas las plantas, pueden estar sujetas a una serie de problemas que socavan su salud. Es una planta muy delicada que es suficiente para que una hoja dañada accidentalmente o un riego excesivo o, por el contrario, demasiado pequeña, para tener problemas. Y aquí las hojas caen debido a un exceso de agua o se vuelven opacas si el ambiente no está suficientemente húmedo. Una hoja rota, entonces, puede convertirse en la entrada preferencial para los ácaros e insectos. Sobre esto último, veamos cuáles son los más peligrosos y cómo deshacerse de ellos. Entre los principales enemigos de las orquídeas se encuentran los pulgones que detienen su desarrollo y a veces deforman las hojas. Además, estos parásitos aumentan el riesgo de que la orquídea contraiga virus que son difíciles de tratar. Es importante eliminarlos a través de insecticidas específicos lo antes posible. Otros insectos peligrosos son la araña roja, que blanquea las hojas y las encoge, y la cochinilla que forma presencias esponjosas en la planta dentro de la cual anida este ácaro. Para el primer caso, es suficiente mantener las hojas limpias y al nivel correcto de humedad. En el segundo caso, podría ser necesario reemplazar el sustrato de la planta y lavar cuidadosamente sus hojas y raíces antes del trasplante. La tasa de humedad es una de las principales causas del inicio de las enfermedades de las orquídeas. Si la sequedad ayuda a la proliferación de la araña roja, la humedad excesiva da lugar a ataques de hongos que pueden provocar la pudrición de las hojas y ramas o una serie de necrosis.